¿Qué visitar en Granada?

Granada es una de las ciudades más bonitas de España, o la más. Por cierto, y antes de empezar, no vayas por ahí diciendo “Graná” si no eres de por allí o casi, está feo).

No le falta de nada, si te gusta ver museos, si te apetece ver iglesias, darte un buen paseo, o tienes calor y te quieres subirte a la Sierra. Por otro lado, también puedes sentarte en un bar a beber cerveza (“milnoh”, o lo que veas), pero entonces ve a la página de “Dónde comer”.

La mejor manera de visitarla es hacerlo a pie (está diseñada para espantar a los coches, esto es así) y descubrir así los rincones más sorprendentes. Te damos algunas ideas:

  • La Alhambra y el Generalife y el Palacio de Carlos V
  • La Catedral de Granada y la Capilla Real 
  • Palacio de la Madraza
  • Alcaicería
  • El Monasterio de San Jerónimo (merece la pena)
  • El Albaicín
  • La Carrera del Darro y el Paseo de los tristes
  • La casa de Chapiz
  • El Mirador de San Nicolás

La Alhambra, el Generalife y el Palacio de Carlos V

Lo MÁS típico de Granada: si no las has visto, es el momento, no hay excusas.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y desde hace años uno de los monumentos más visitados de España (suele estar en el top 3 con la Sagrada Familia de Barcelona y la mezquita de Córdoba), este impresionante conjunto se alza en la colina de Sabika, en la que Muhammad Ibn Nasr, fundador de la dinastía nazarí, decidió instalar la corte aprovechando su privilegiada situación.

En el complejo vas a encontrar:

  • Palacios nazaríes – lo más típico. Sí, el Patio de los Leones está aquí.
  • Alcazaba – la parte más antigua y fortificada, con la Torre de la Vela.
  • Generalife – el palacio de verano.
  • Santa María de la Alhambra – de finales del siglo XVI, construida donde estuviera la mezquita.
  • Palacio de Carlos V

Los tres primeros llevan entrada “específica”, pero la iglesia y el Palacio se pueden visitar por separado y gratis. A la gente no le suele gustar el palacio renacentista que se hizo Carlos V (bueno, lo mandó construir y nunca lo llegó a ver) con los tributos de los moriscos. A mí personalmente me encanta, y es un edificio renacentista de libro, podría estar en Florencia. Dentro, como bonus, tenéis el Museo de la Alhambra en la planta baja (más arqueológico) y el Museo de Bellas Artes en la planta primera (pintura y escultura). Yo qué os voy a decir, me parecen maravillosos ambos y merecen mucho la pena. Si no eres un friki como yo, los puedes tener vistos los dos en una horita, y también es algo diferente que hacer si ya has visto los palacios nazaríes, pero te apetece subir.

Igual de imprescindible que visitarla, es reservar la entrada con antelación.

El consejo pro: si resulta que ese puente hace mucho calor (ojalá no, el novio se nos derrite), o si ya has hecho la típica visita, coge una visita nocturna. Eso sí, las entradas de la nocturna, que son con menos aforo, se llenan a menudo MESES antes, así que planéalo con tiempo.

Aquí tienes varias opciones para reservar la entrada a la Alhambra y para hacer una visita guiada. Por cierto, cómpralas siempre en la web oficial del Patronato de la Alhambra, ¡hay muchas páginas estafa!

VISITA DIURNA:

Horario: 1 ABRIL – 14 OCTUBRE LUNES – DOMINGO 08:30 – 20:00 H TAQUILLA: 08:00 – 20:00 H

Precio: 19 euros

VISITA NOCTURNAS PALACIOS NAZARIES:
1 ABRIL – 14 OCTUBRE MARTES – SÁBADO 22:00 – 23:30 H TAQUILLA: 21:00 – 22:45 H

Precio: 10,61 euros

VISITA NOCTURNA JARDINES Y GENERALIFE:

1 ABRIL – 31 MAYO MARTES – SÁBADO 22:00 – 23:30 H TAQUILLA: 21:00 – 22:45 H

Precio: 7,42 euros

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La Catedral de Granada y la Capilla Real 

La catedral es una de las obras cumbre del Renacimiento español. A ver, no es la catedral de Burgos ni la de León, pero yo la recomiendo. Construida en 1505 por orden de Isabel la Católica, la catedral de Granada o catedral de la Encarnación conserva en su interior la famosa “Inmaculada” de Alonso Cano (a quién no le va a gustar un Alonso Cano) y un magnífico retablo. Destaca especialmente la imponente Capilla Mayor. Las naves laterales se cierran con numerosas capillas de diferentes estilos y épocas. Uno de sus arquitectos fue Diego de Siloé. Por cierto, debería tener a cada lado una torre impresionante, pero entre problemas con la cimentación y algún terremoto, así quedó.

Aledaña a la Catedral tenéis también la Parroquia del Sagrario, donde se celebra la Gala MET, digo la boda. Parece que sea parte de la catedral, pero no, de hecho se empezó a construir más tarde. Es original por su planta de cruz griega (así nos veis mejor cómo nos casamos), y es una preciosidad barroca, pero en chiquitín. Especial atención a los cuadros de Atanasio Bocanegra, a la epifanía de Diego de Aranda, y a la Capilla de Pulgar (Carlos V se la cedió a Hernán Pérez del Pulgar, porque, cuando en este lugar estaba la mezquita, este colgó en la puerta un cartel en que decía “Ave María”, tras lo cual metió fuego a la Alcaicería).

La capilla real, esta sí que no os la podéis perder, obligatorio presentar entrada sellada para venir al banquete (es broma…). Fue mandada construir, en estilo gótico, por los mismísimos Reyes Católicos para que sus restos mortales reposaran aquí – es anterior a la catedral, de ahí el contraste y esas agujas tan monas y góticas. Se edificó entre los años 1505 y 1517. Un año antes de comenzar la Capilla Real, murió la Reina Isabel y el Rey Fernando, un año antes de finalizar las obras, por lo que hubo que enterrar a los reyes provisionalmente en el Convento de San Francisco de la Alhambra, antes de su traslado a la Capilla Real. Los sepulcros de los Reyes Católicos (Doménico Fancelli) y de Juana DE CASTILLA (llamarla la loca se quedó en el siglo XIX, gracias) y Felipe (Bartolomé Ordoñez), son una maravilla marmórea del siglo XVI, y el retablo no les anda lejos.

Ojo, además de los sepulcros de los aquí está una de las colecciones de pintura flamenca más bonita de España. Para mi, se ríe de la del Thyssen. También hay orfebrería, libros, indumentaria, etc., pero es muy chiquitín.

Hay visitas durante todos los días del año, excepto en horario de culto y cuando hay celebraciones religiosas.

Palacio de la Madraza

La Madraza, o Casa de la Ciencia, está en la actual calle Oficios (os pilla de camino a coger el taxi desde la iglesia al Camborio) y estaba cerca de la Mezquita Mayor, la Alcaicería y el Corral del Carbón.

La Madraza fue fundada en 1349 por Yusuf I y allí se estudiaban matemáticas, astronomía, filosofía, ciencias naturales, teología y jurisprudencia. Tras la conquista y la política de conversión forzosa, se destruyó su biblioteca (la famosa quema de libros de Bib-Rambla), se donará al Cabildo. De su original se conserva una pequeña parte: tanto la sala de caballeros del segundo piso, como la fachada actual y sus trampantojos son barrocos. Pero lo que queda, el Mihrab, es una fantasía de alicatados y mocárabes.

Desde entonces, ha pasado por ser tienda de telas, hasta la actualidad, en que depende de la Universidad de Granada y se utiliza para actividades culturales.

Alcaicería

La Alcaicería de Granada es un barrio típico granadino, formado por estrechas callejuelas en torno a las cuales se alineaban las casas y se ubicaba el zoco o el mercado. Está en las inmediaciones de la Catedral (también muy a mano). En la actualidad, está dedicada a las tiendas de artesanía granadina, donde se venden la popular loza de Fajalauza, la incrustación de madera o taracea, y las farolas de cristal coloreado. También incluye otras tiendas como las tradicionales de belenes, librerías, joyerías y establecimientos hosteleros.

Y por cierto, si te levantas una mañana con antojo arte contemporáneo, en la Alcaicería está el Centro de Arte José Guerrero.

El Monasterio de San Jerónimo

Este fue el primer monasterio construido en Granada tras la conquista castellana. Fue fundado en 1504, en estilo Renacentista, y en su interior oculta un bonito claustro gótico, ¿se puede pedir más? Pues hay más: lo financió el Gran Capitán, y está plagado de simbología sobre él, su señora y su familia. Al parecer, cuando llegaron los franceses en la Guerra de la Independencia, les pareció una broma fantástica profanar su tumba, repartir sus restos alegremente por el edificio, y robarse la espada del pobre hombre (que en su momento tenía un valor equivalente al de todo el monasterio y que, ¡oh misterio! Aún no ha aparecido).

Algunos detalles que no hay que perderse son las portadas de acceso al claustro, labradas por Diego de Siloé; la iglesia, con interesantes esculturas, llevada a cabo por Jacopo Florentino, pero fijaos también en los frescos del techo, que mezclan iconografía cristiana y clásica; o la cripta donde están los restos del Gran Capitán, es decir, de Gonzalo Fernández de Córdoba, y su esposa María Manrique.

El Albaicín

El Albaicín es uno de los barrios con más encanto que ver en Granada, pero amigos, preparaos a subir cuestas. Se trata de la antigua zona árabe de la ciudad, y la verdad es que su estilo recuerda mucho al de una medina.

Emblemático y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El Albaicín conserva gran parte de su trazado y estructura original, lo que lo convierte en un verdadero tesoro histórico y cultural. Y como veréis en la sección de Comer, de bares tampoco se queda corto.

Caminar por el Albaicín es sumergirse en un laberinto de callejuelas, estrechas y sinuosas, descubriendo casas encaladas con sus patios repletos de flores, plazas encantadoras, jardines escondidos y pequeñas tiendas de artesanía. Eso significa, por otra parte, que lo que en Google Maps puede parecer un paseíllo de tres calles y media, se convierte en la subida al Tourmalet. Avisados estáis.

El Mirador de San Nicolás

No abandonamos el barrio del Albaicín pues aquí se encuentra quizás el mirador por excelencia de la ciudad. Vistazas espectaculares de la Alhambra y de toda la ciudad. Desde este punto privilegiado se disfruta de una panorámica única, con la Alhambra al frente y Sierra Nevada como telón de fondo.

No es raro que lo encontréis repleto de gente, especialmente al atardecer: la gente no es tonta, es uno de los momentos más bonitos, pero merece la pena a cualquier hora del día o de la noche. Además de gente, también jarana con guitarritas y palmas. Qué queréis que os diga, a mí me encanta.

La Carrera del Darro y el Paseo de los tristes

La carrera del Darro es una de las calles más antiguas de Granada y una de las más transitadas, no sólo por su belleza sino también por su importancia histórica. Arranca desde la Plaza Nueva, donde tenéis otra preciosidad de edificio: el palacio de la Chancillería, hoy sede del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Desde 1505, asumió las competencias jurídicas de la Chancillería de Ciudad Real, pero se tardaron en terminarla casi hasta final de siglo. Eso sí, les quedó un edificio manierista de 10, fijaos en las alegorías de la Justicia y la Fortaleza de la fachada.

Son muchos los monumentos que se pueden ver en el Paseo de los Tristes, mientras escuchas de fondo el murmullo del río Darro que corre al lado. Podrás ver el Palacio de los Córdova, la casa Castril o el Convento de Santa Catalina. Cuando llegaron los castellanos, el que era importante, tenía una casa aquí.

El paseo de los Tristes, cuyo nombre oficial es Padre Manjón, sigue el curso del río Darro entre los puentes árabes de las Chirimías y del Aljibillo. Su nombre procede de los cortejos fúnebres que se encaminaban por esta calle hacia el cementerio de San José, en la colina de la Sabika.

En el Paseo está también el Museo Arqueológico de Granada, que insisto muy insistentemente en que deberíais ver. Es muy pequeñito pero tiene joyas, y además, desde el segundo piso, hay otra vista preciosa de la Alhambra. Os animo también a buscar la leyenda sobre la inscripción que hay en una de sus ventanas, tapiada “Esperando la del cielo”.

Por cierto, el edificio que se ve justo al otro lado del río, bajo la alhambra, es el Hotel Reúma, construido a principios del siglo XX y con muy mala fortuna, pero yo lo seguiré llamando la Casa del Perro de Boabdil.

La casa de Chapiz

Esta casa debe su nombre a sus dos propietarios, dos moriscos reconvertidos en cristianos tras la reconquista de Granada: Lorenzo “el Chapiz” y Hernando López “el Feri”. Data del siglo XVI y su arquitectura y decoración  es una mezcla de elementos árabes y cristianos. En el patio se conserva aún una antigua alberca y columnas de mármol blanco (es un sitio precioso para hacerse fotos). La parte superior son galerías construidas en madera con elementos renacentistas, nazarís y góticos. Actualmente es la Escuela de Estudios Árabes. Una especie de “mini-alhambra” particular.

Por cierto, para llegar andando desde el Paseo de los Tristes hay que rematar una cuesta saca-riñones, pero paran los minibuses que van por allí. Ah, y queda a tres minutos del Camborio.

Otros sitios

Si ya has visto todo lo anterior, o te apetece algo distinto:

  • El Parque de las Ciencias – una chulada para ir con niños, pero los mayores lo van a disfrutar.
  • La faculta de Derecho – de los primeros edificios de la UGR. Si dejan, merece la pena asomarse a ver el Paraninfo y la biblioteca.
  • Barrio del Realejo – la antigua judería.

Para dar un paseo:

  • Parque Federico García Lorca, que por cierto incluye la casa original del artista.
  • Más urbano: Avenida de la Constitución, un paseo muy agradable donde te vas encontrando con estatuas de granadinos insignes + Gran Vía de Colón. Por Gran Vía acabarás pasando sí o sí, pero merece la pena paseársela y fijarse en los edificios.
  • Paseo campestre: la silla del Moro. Este paseo te lleva por encima del Generalife (ósea, es cuesta arriba) hasta una fortificación antigua construida para ese palacio y sus huertas.

Iglesias:

  • La Cartuja: un poco retirada pero ESPECTACULAR. Obligatoria para amantes del arte.
  • Las Angustias: la patrona de Granada y lo más barroco que te vas a encontrar, junto con la siguiente.
  • San Juan de Dios: lo dicho, barroco y si no es barroco es barraca.
  • San Antón: exterior sobrio, pero una maravilla de pinturas en el interior, y ojo a la escultura, tenéis Pablo de Rojas y Pedro de Mena (los must del barroco granadino).